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Neoclasicismo en Europa: un viaje a 4 países con la Orquesta Colombo Suiza

  • MUSICONPASS
  • 23 jul
  • 4 Min. de lectura

Por: K. Sánchez


En tan solo unos días, cuando las luces del teatro se atenúen y el murmullo del público se transforme en silencio, una atmósfera única empezará a surgir. Sobre el escenario, 21 músicos se dispondrán a revivir ecos de otros tiempos: arcos tensos, cuerdas afinadas, miradas cómplices y la espera de un solo gesto del director, que dé inicio al espectáculo. A este punto, los espectadores se abrirán paso en un viaje sensorial que los conducirá por Italia, Noruega, Francia e Inglaterra, de la mano de un estilo que no busca visitar el pasado, sino dialogar con él desde el presente: el Neoclasicismo.


Si quieres ser parte de este viaje entre siglos —que hoy más que nunca tiene algo que contarnos— sigue leyendo, que esto recién empieza. 👇😎


Italia: ecos del renacimiento

La primera parada de este viaje sonoro nos lleva directo al corazón de Italia. Y no será necesario moverse del asiento: bastará con que la orquesta empiece a tocar para que el teatro se transforme. De pronto, los acordes suaves y envolventes se trasladarán a una villa tranquila, tal vez en la Toscana, donde el aire está impregnado de ciprés y mucha historia.

En esa atmósfera evocadora, Respighi no mira al pasado con melancolía, sino con una curiosidad viva. Se adentra en partituras renacentistas y barrocas como quien descubre un tesoro olvidado, y las adapta con elegancia al lenguaje de la orquesta. No busca imitar lo antiguo, sino hacerlo respirar de nuevo, con respeto, con elegancia, pero también con una ligereza de su época.

Campagnatico 2024 (It) Foto: @maremmamusica @csanchez
Campagnatico 2024 (It) Foto: @maremmamusica @csanchez

Escucharlo es como caminar por una placita de piedra rústica donde suenan pasos de baile, danzas de laúd y risas suaves. Todo traducido a cuerdas y vientos… sin sobrecarga romántica.


Noruega: un paseo barroco en Bergen

La música continúa y, sin darte cuenta, el escenario cambia de color. Lo que antes eran columnas italianas y danzas al laúd, ahora se transforma en bruma, en frío delicado, en una serenidad distinta. Cierra los ojos y de pronto estarás frente a una costa noruega: el aire es limpio, casi solemne, y todo se siente más pausado, más introspectivo.


Es ahí donde aparece Edvard Grieg. Inspirado por el escritor Ludvig Holberg, quien se sumerge en el lenguaje del Barroco para construir una suite que, aún escrita hace más de un siglo, parece hablarnos con una intimidad asincrónica. En el teatro, las cuerdas dibujan danzas antiguas con un acento nórdico: nada recargado, nada teatral. Solo líneas limpias, sobrias, como un susurro.


En esa calma nórdica, Grieg no busca decir mucho, pero logra que lo poco resuene profundamente.


Francia: el pulso académico de París

El calor del sur italiano, la bruma nórdica… todo se va disipando mientras una nueva ciudad comienza a dibujarse en el sonido: París, la París de los conservatorios, del rigor y del detalle.


Albert Roussel, entre partituras y silencios, construye con constancia. Hay algo casi arquitectónico en su música, como si cada compás fuera una piedra bien colocada. Pero no por eso es fría. El ritmo es claro, directo, y al escucharlo desde el asiento, no se puede evitar apreciar una ciudad elegante, envuelta en tonos grises, como esas postales antiguas de París en invierno.

Paris 2016 (Fr) Foto: @csanchez
Paris 2016 (Fr) Foto: @csanchez

Inglaterra: melodías en St.Pau’ls

La última parada del viaje no suena a despedida, sino a celebración. Estamos en Inglaterra, sí, pero no en la solemnidad de una catedral gótica, sino en un aula donde Gustav Holst —más que un compositor, un maestro— ensaya con sus alumnos. El sonido es fresco, vivo, lleno de humor. La orquesta revive ese espíritu con una energía que contagia, como si las melodías se deslizaran entre pupitres y elementos educativos.


Hay danzas que parecen sacadas del campo, un Intermezzo que respira pausadamente y, al final, un contrapunto encantador donde las voces tradicionales se entrelazan sin esfuerzo. No se trata de mirar atrás con nostalgia, sino de traer al presente lo que sigue teniendo sentido: la alegría sencilla, el juego, lo colectivo. Es música que sonríe sin hacer ruido.


Un viaje que trasciende el tiempo

La Orquesta Colombo Suiza en su concierto: Neoclasicismo en Europa-un viaje a 4 países, logra conectar con los anhelos de los compositores que resignifican en el teatro: la objetividad, el equilibrio, la belleza con estructura, sin perder la humanidad.

Orquesta Colombo Suiza 2025 Foto: @musiconpass
Orquesta Colombo Suiza 2025 Foto: @musiconpass

Cuando vuelvas a sentarte en tu asiento, no será solo para escuchar música: será para seguir viajando. Porque cada concierto es una invitación a cruzar fronteras invisibles, a dejar que los sonidos del pasado se mezclen con tu presente. La música clásica no vive en vitrinas ni en libros polvorientos; vive acá, ahora, en cada acorde que resuena, en cada silencio compartido.


¡No te pierdas ninguno de nuestros conciertos y sigue siendo parte de esta historia que suena mejor cada vez que se comparte (hipervínculo)! Hasta la próxima. 😉

 

Te recomendamos leer nuestro artículo: Música en los tiempos de la independencia (hipervínculo).

 

 
 
 

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